La historia que a continuación se va a narrar es una historia de reencuentro, hacia mas de un año que no escribía, acabe agotado con proyectos anteriores, y si debo ser sincero, el hecho de esa época de vacío me ha servido para refrescar ideas, tomar notas y saber que proyectos debían llevarse a cabo como y en que momento.
Esta historia es ficción, no es algo real, ni los personajes ni algunos de los emplazamientos, no se debe ver desde el punto de vista del terror solamente, no es esa la única función que quiero llevar a cabo con esta historia, sino que permita reflexionar, esta obra es muy personal, en ella cuento miedos propios y colectivos, no me refiero solo a fantasmas, ni a hechos paranormales, sino a cuestiones que acechan a mucha gente, planteamientos, que casi todos tenemos, aunque también se puede ver desde el simple punto de vista de una historia, lo cual siempre es recibido si merece la pena leerla, por favor pasarla a mas personas y si también es posible, disfrutadla, porque eso seria lo que me haría mas feliz.
Vilano
01:00
Era una gélida noche de noviembre, la carretera se presentaba oscura, le resultaba complicado ver las líneas en el suelo de aquella antigua y pequeña carretera, el frío se colaba por las ventanillas de aquel destartalado Ford, al que solo le funcionaba una de las luces delanteras, el ruido de la radio que no conseguía encontrar una emisora se mezclaba con el del achacoso motor, que parecía pedir un caramelo para aclarar su garganta.
A su dueña eso no le importaba, esa noche no le importaba nada, solo quería llegar a casa y resguardarse de aquel espantoso frío, estaba cansada y quería dormir, había sido un día duro en la taberna fue el cumpleaños de la hija del dueño y había invitado a medio pueblo, su compañero se había puesto “casualmente” enfermo dos días antes, así que tuvo que encargarse de todo ella sola.
Se dirigía a Ayllon desde Somolinos, era una carretera que en ciertos puntos estaba en mal estado, conocía el camino de memoria, cada resalto, cada bache, y cada vez notaba que se aprendía de memoria un poco mas la sierra de Ayllon, le daba la impresión que custodiaba sus viajes, como un eterno vigilante que la miraba con firmeza y poder, a ella y a cualquiera que pasara a sus pies, como una persona ve un reguero de hormigas.
De vez en cuando se fijaba en los pequeños pueblos, se podía acceder a ellos desde esa carretera, algunos de noche parecían abandonados, con pocas farolas y muy pocas casas habitadas, sobre todo en esas fechas, en verano se llenaban mas, aunque en los últimos años ya no tanto, las fiestas del pueblo ya no atraían tanto a los jóvenes, y quedaba como una moda obsoleta, un vestigio del pasado.
La noche no acompañaba, era terrible y fría, y lo ultimo que deseaba era quedarse allí tirada, en mitad de la nada, de noche, pero el motor del desvencijado auto toco a su fin, como cuando se da el ultimo suspiro al morir, la radio se paro de golpe, la única luz que aun prendía se apago, ella deseaba que solo fuera uno de esos sustos que ya le dio mas de una vez, pero no parecía así, empezó a rogarle que arrancara, que no le dejase tirada, una vez mas, suplico e imploro hasta la resignación, pero no hubo reacción, entonces salio, y empezó a murmurar las peores frases que conocía, pero aquella chatarra no reaccionaba, como si fuera sorda, decidió esperar un rato, pero a los cinco minutos la cosa no cambio, estaba en una carretera abandonada, oscura y con el peor frío que deseaba, decidió tomar su móvil, y como no era novedad, no tenia cobertura, la sierra ofrecía una incomunicación total, espero que pasara un coche dentro del suyo pero a los diez minutos al ver que el frío no tenia clemencia de su situación y que tampoco pasaba ningún coche, decidió empezar la marcha hasta el próximo pueblo: Villacadima. Cogió una linterna del maletero, su bandolera y su plumas, regalo de su madre la navidad anterior al ver que el frío por la zona era realmente severo, no es que le sentara muy bien a su estilizada figura, pero poco le importaba, se recogió de nuevo la larga melena rubia en una coleta y emprendió su marcha, ni se molesto en cerrar el coche, a esas horas nadie pasaría a por el para robarlo, y menos si no funcionaba, aun así, le harían un favor haciendo que desapareciese de su vista.
Empezó a andar, le quedaba mucho para llegar a su casa, para colmo, la niebla empezaba a levantarse, eran alrededor de veinticinco kilómetros lo que la separaban de meterse entre tres mantas y dormir, no deseaba nada más que eso, nada le importaba más.
Caminando por la carretera, en aquel tramo sin nada alrededor a excepción de la montaña y algún terreno cultivado empezó a pensar en cuanto le costaría un coche nuevo, si alguien querría vender el suyo y si su nomina le permitiría un lujo así, fue entonces cuando empezó a oír un motor, se giro y levanto la linterna para indicar que estaba allí, aunque nerviosa por no saber de quien se trataba y si llevaba buenas intenciones si se decidía a llevarle, pero en ese momento necesitaba ayuda y tenia frío, agito la linterna para que se le viera mejor porque no llevaba chaleco reflectante, pero con los nervios se le cayo al suelo, pero la tuvo en la mano el tiempo suficiente para que se le viera, el vehiculo parecía una pequeña furgoneta, no consiguió distinguir a nadie mas que al conductor y a lo mejor a su acompañante, pero no estaba muy segura, paso a su lado y empezó a frenar, pero dejando de hacerlo al momento, y volviendo a hacerlo, como si dudase quien conducía de pararse o no, ella se detuvo al no saber muy bien como reaccionar, entonces la furgoneta acelero y la dejo como la había encontrado, sola en la carretera, pensó lo peor que le vino a la cabeza, se agacho a recoger la linterna tendida en el pequeño arcen y continuo su marcha queriendo llegar lo antes posible.
Para colmo el plumas pese a ser calido era bastante pesado, y su bandolera que, pese a llevar solo el pantalón y la camiseta de trabajo, una botella de agua y sus llaves le parecía un real incordio.
Fue cuando un nuevo coche se oyó, a ella le sorprendió que pasaran tantos coches en ese momento, por lo general cuando ella viajaba a esas horas se topaba con muy pocos coches, si acaso los fines de semana aumentaba el numero, y mas aun en verano por las fechas de fiestas. Ella levanto su linterna, el conductor tal vez se sorprendió al verla, porque dio un volantazo extraño, tras esto solo se escucho un chirrido de ruedas, llegando a salirse de la carretera, cayendo por un pequeño terraplén, de no mas de un metro, ella se acerco apresurada y nerviosa al coche, el cual aun tenia el motor encendido, con las luces delanteras rebotando en el suelo, el ruido de la radio parecía oírse aun.
- ¿Hola?- pregunto dudosa - ¿Hay alguien herido?-
Se oyó un crujido salir del coche, la luz de la linterna recorría toda la silueta del largo coche, temblorosa y dubitativa, no tenia muy seguro si bajar o que hacer, intento llamar por teléfono, pero seguía sin cobertura, fue entonces cuando le conoció.
- Aquí… estoy aquí...- un hombre joven se veía asomando medio cuerpo del vehiculo, la radio empezó a oírse mejor al estar abierta la puerta.
- ¿Estas...?- decía mientras bajaba.
- No, ¿pero que hacías ahí sola? -decía enfadado mientras miraba a su coche, con cara de aflicción, al tiempo que se ponía de pie. Era alto, pero sin exagerar y llevaba el pelo corto, parecía cortado recientemente.
- Lo siento - respondió - mi coche se estropeo cerca de aquí e intente buscar ayuda- decía mientras miraban el coche, pensando que tendrían que ir a pie.
- Si, me lo he cruzado al venir, veré si puedo llamar a una grúa- saco su móvil y chasco la lengua - será posible... no tengo cobertura- dijo enfadado.
- Por aquí no abunda mucho, donde siempre hay es en lo alto de la montaña- y alzo la vista hacia la sierra.
- No me siento capaz de escalar nada ahora mismo- murmuro.
Durante un rato se quedaron cayados, el aprovecho para apagar el motor y comprobar los daños, saco una linterna de su guantera y toco la dañada estructura.
- Vaya, para un coche que me cruzo y tiene un accidente- se quejo ella pensando.
Decidieron esperar a que pasara otro vehiculo que les acercase, mientras esperaban el contemplaba su coche y evaluaba los daños por encima, ella esperaba impaciente en el arcen, estaba con aquel desconocido y temía que le hiciese pagar los desperfectos del coche, y se veía que era un coche bastante nuevo y con equipamiento del caro.
- Siento lo de tu coche.- no parece grave lo que le ha ocurrido ¿no?-
- No se- dijo el secamente mientras observaba con la linterna la parte delantera, se acero a su lado y espero que viniera un coche, en silencio.
Pasaron cerca de diez minutos, sin que ninguno dijese nada, sin que pasase ningún coche, en ese pequeño arcen, los nervios de Julia no aguantaban mas y decidió salir de esa situación, era una persona fuerte, sabia salir de las situaciones malas.
- Voy a Villacadima, veré si puedo llamar a un taxi o una grúa para que me lleven a mi casa en Ayllon- dijo ella al ver que el no reaccionaba - allí podrías llamar a una grúa que te acercase a algún sitio-
- Prefiero quedarme aquí. ¿Me harías el favor de avisar tu cuando llegues?- dijo al abrir la puerta del copiloto para recoger los papeles del coche, guardados en la guantera.
- ¿Te vas a quedar aquí? - dijo como con una risotada - ¿has visto el frío que hace? Para cuando llegue al pueblo y vengan a ayudarte habrás muerto congelado -
- No me parece seguro dejarlo aquí- dijo apuntando el coche con la linterna.
- Esta fuera de la carretera, si alguien intenta llevárselo no podría teniendo las ruedas delanteras como las tiene- dijo mientras apunto a las ruedas, acto seguido el también miro y soltó un quejido al verlo, pareció que no se había fijado antes.
- Aprovecharemos el tiempo y no pasaremos tanto frío si andamos como si nos quedasemos quietos, puede que no pase ningún coche en un buen rato y que a lo mejor no pare. ¿Tu pararías si vieses a alguien en mitad de la noche en una carretera solitaria?- el la miro con escepticismo.
- Por favor, juntos será mucho mejor ir por aquí.-Pese a tener un carácter fuerte, el estar en medio de una carretera, de noche y con ese frió glaciar le hacia plantearse su valor.
- Pero con la calefacción dentro puedo...¡oh no!- pareció que una luz le dio en los ojos porque se froto estos, me olvide que al estar dando tumbos por aquí no me queda ni un cuarto de deposito...- fue entonces cuando cayo en la única conclusión.
-¡Maldita sea! - exclamo - de acuerdo iré contigo, espero que conozcas el camino- dijo con remoloneo.
- Tranquilo, es casi una carretera sin bifurcaciones, lo malo es esta niebla que empieza a extenderse.
- Hoy es mi día de suerte - se resigno el, tomo los papeles de su coche, la linterna y se puso el chaleco reflectante, le pidió disculpas porque solo tenia uno.
Se alejo unos metros a colocar los triángulos, ella pensaba que para cuando terminase de hacer todo eso se les haría de día, pero no quiso decirle nada, no le conocía, además estaba en esa situación por su culpa, tenia que guardarse su carácter nervioso por lo menos hasta que llegase a casa.
Iniciaron la marcha, al principio el iba unos pasos por detrás de ella, sin decirse nada, hasta que pensó que seria bastante maleducado si ni siquiera se presentaba.
- Soy Raúl - titubeo - encantado - le extendió la mano.
- ¡Ah! - se sorprendió al ver que ella tampoco se había presentado - soy Julia - y le dio la mano y se acerco a darle dos besos, tras esto siguieron la marcha, durante un rato mientras la niebla crecía no dijeron nada, no se encontraban cómodos, y el frío era una molestia, pero Julia pensó que si iban a andar tanto tiempo y de noche lo mejor seria que hablaran de algo.
- Siento haberte metido en este lío - se disculpo.
- No te preocupes, solo espero que no tardemos en llegar ¿cuanto queda hasta el pueblo?-
- Un par de kilómetros, no se cuanto podremos tardar, esta niebla nos lo puede complicar un poco.- La carretera apenas tenia arcén, y no había farolas, tan solo la tenue luz de la luna les ayudaba un poco a guiarse.
- ¿Eres de aquí? - le pregunto el.
- Si, vivo en Ayllon -
- No pareces tener acento de la zona - apunto el.
- Soy de Madrid, vine aquí hace cuatro años, iba a ser solo el verano pero me salio un trabajo en Somolinos y me quede, ¿y tu?, ¿cual es tu historia? -
- Soy también de Madrid, tenia que ir por trabajo a Aranda de Duero, pero a la vuelta el GPS se volvió loco y acabe dando vueltas por aquí - sonrió.
- ¿A que te dedicas?-dijo sin darle mucha mas importancia, era solo un tema al azar.
- Soy arquitecto, tenia que ir a repasar unos planos y terminar de hablar con el jefe de obra, para empezar a prepararlo todo, ¿a que te dedicas tu? -
- Trabajo en una taberna, en realidad soy psicóloga, pero eso era cuando vivía en la capital.-
La noche era silenciosa y turbia, solo se oían sus pasos sobre la gastada carretera, y el ruido de las ramas que se movían suavemente la niebla decidió poner fin a la primera etapa del viaje.
- Esto se esta poniendo peliagudo- dijo ella - Si viniera un coche no nos vería y podríamos tener un accidente peor que el tuyo, tenemos que salir de la carretera -
-¿Que? Si vamos por la mitad del campo podemos caer en un agujero o sufrir el ataque de algún animal - protesto Raúl.
- No se a que animales te refieres, los conejos aun no son carnívoros y si acaso hay gatos asilvestrados, pero nada mas peligroso-
-¿Tienes cobertura?- pregunto el.
- Llevamos casi media hora andando ¿falta mucho?-
- Ahora mismo no caigo, no me he fijado en el último cartel, y no se a que altura estamos, la niebla me ha desorientado bastante -
- ¿Estas segura que es esta la carretera?-
- Es la única carretera, te lo aseguro, ¿tienes hora?-
- Van a ser las dos y media dentro de poco.-
Empezaron a fijarse en los lados del camino por si veían un cartel, pero no se veía nada que rompiese esa tremenda negrura a excepción de algún árbol que estaba pegado a la carretera, hasta que ella dijo que ya veía uno y se dirigieron lentamente hacia el, en el cartel decía:
Vilano 0,5 Kmts.
- ¿Vilano?- pareció extrañada.
- ¿Pasa algo?- Le miro a la cara, se dio cuenta que era la primera vez que lo hacia, tendría un par de años menos que el, alrededor de veintitrés, era una cara joven que denotaba inteligencia.
- Es raro... este pueblo esta pasado el pueblo al que nos dirigimos, tal vez haya calculado mal, hemos andado mas de lo que yo creía, si salimos alrededor de las dos menos cuarto deberíamos haber avanzado menos, o eso creo, este recorrido nunca lo he hecho a pie.-
- ¿Hemos andado mas de lo que teníamos que hacer?- Se le notaba molesto.- Es igual, vamos - dijo resoplando, a la vez que empezaba a andar, el camino era pedregoso, con pequeñas piedras, la entrada al pueblo era estrecha era una pequeña y pedregosa carretera en la que solo había sitio para un coche, el pueblo no se veía, además se hacia especialmente difícil distinguir lo que tenían a su alrededor con esa espesa niebla que se mezclaba con la oscuridad gélida de esa noche, ayudados por las linternas apreciaban el llano campo que había a los lados de la carretera, los agricultores acababan de cultivar la siembra y por ello no había brotado nada aun, los últimos años había sido especialmente difícil conseguir cultivar en esas tierras segovianas. Por el sendero vieron una pequeña entrada a otro sendero, ella le indico que no era por allí.
- ¿Que hay allí?- se intereso.
- El cementerio, casi todos estos pueblos tienen uno, todos a las afueras, apenas entierran a nadie aquí, salvo a los muy ancianos que tienen su fosa ya comprada-
-Comprar tu propia tumba, hasta si uno quiere morir tiene que pagar por que sus restos estén en un sitio digno- pensó el.
Cuando por fin entraron en el pueblo ella aun estaba confundida, por muy mal que se viera el camino era muy raro, conocía el camino de memoria, llevaba pasando por esa zona desde hacia casi cinco años, era extraño que no lo hubiera podido reconocer.
El pueblo no parecía demasiado grande, era una pequeña aldea mas bien, el miraba alrededor, el pueblo se encontraba muy cerca del monte que pese a la noche se veía con cierta claridad, parecía custodiar el pequeño pueblo, no estaba asustado pero si lo suficientemente preocupado como para saber que ese no era el mejor sitio para estar una noche como esa, y menos aun si podía llegar a tener alguna posibilidad con Julia, no tenia mala figura, estaba bien, y si esa noche salía todo bien, ¿quien sabe?
La calle principal era la que comunicaba en la entrada, vieron lo que las linternas y las pocas farolas permitían ver, era una calle principal y de ella salían alguna mas, a Raúl le sorprendió que el suelo estuviera asfaltado, se apreciaba bastante claramente de donde terminaba la calle asfaltada y empezaba el sendero pedregoso, el era una persona de ciudad, la vida en el campo no le llamaba la atención especialmente.
El silencio era sepultura en todo el pueblo, no se veía a nadie, a esas horas lo mas seguro era que todo el mundo debía estar durmiendo, con esa niebla y la oscuridad no se distinguían muy bien las casas, y aunque la calle no tendría mas de cuatro o cinco metros de ancho, la visión de las filas de casas que estaban a ambos lados era complicado.
- No hay luz en ninguna casa o no lo aprecio- dijo Julia.
- ¿Hay algún bar o algo que pueda estar abierto?-
- No creo, el bar esta al final de esta calle, podríamos probar, pero en estos pueblos la gente se va pronto a dormir.-
Recorrieron la calle, llegando hasta el final de esta, pero allí no había bar, tan solo se terminaba el asfalto y se veía una explanada donde había una camioneta aparcada y un tractor viejo, al fondo se veía una puerta enorme de metal que parecía la entrada de un garaje.
- ¿Pero que...?- se quejo Julia murmurando - ¿donde esta el bar?-
- ¿Conocías este sitio?-
-¡Claro! Cuando son las fiestas de los pueblos, acabas conociéndolos todos cuando vives tan cerca- Entonces has venido mas veces ¿no?- se giro a mirarla - ¿puedes haberte confundido con la niebla y la oscuridad?-
- Puede ser, tal vez de día parezca un camino recto, tal vez este en esta calle de al lado, muy cerca de por donde ella se había detenido.- Giro y tomo la calle de la derecha, Raúl le siguió escéptico, pensando que si visitaba los bares de alrededor era tal vez porque le gustaba beber.
- Ahora si, aquí es- se alegro Julia.
- Pero esta cerrado - se apeno el.
Entonces ella se apoyo en la puerta de espaldas, pensando, el miraba a su alrededor, hasta que vio algo.
- Voy a mirar si hay luz en alguna casa-
Se alejo en silencio, acto seguido, cuando fue a decirle algo, apuntando con su linterna cerca del cuerpo de ella, fue cuando vio de nuevo, subió un poco la calle y se acerco a ella.
Julia se extraño y le pregunto que le ocurría, entonces Raúl se giro y le pregunto:
- No nos hemos fijado en ninguna casa antes ¿verdad?-
- Yo al menos no ¿por?-
- Porque lo acabo de ver, todas las puertas de las casas de esta calle, están abiertas.-
Ella se fijo y también lo vio.- No me… ¿Quién iba a dejar sus casas abiertas en plena noche?-
- Tal vez en algún sitio puedan ayudarnos.- Señalo la casa más cercana con su linterna, a pocos metros del bar, en la acera de enfrente.
- No se, esto me esta dando un poco de miedo.-
- Necesitamos ayuda, no te preocupes…si nos mantenemos juntos no nos ocurrirá nada- le toco el hombro, tratando de darle confianza.
- Esta bien, pero en cuanto ocurra algo raro, me veras salir corriendo hacia la salida del pueblo- dijo secamente.
Se acercaron al oscuro portal, iluminaron el interior de la casa y todo parecía normal, dentro de la casa la temperatura era la misma que en la calle, mucho frió, Raúl busco un interruptor de la luz y la encendió.
-¿Hola?- dijo Raúl.- ¿Hola?-repitió, avanzo un poco más en el interior de ese obsoleto salón.
Esa noche no había hecho más qu

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